domingo, 24 de enero de 2016

Por los que ya no pueden, por los que ya no están.

"Año nuevo, vida nueva" dije yo también. Es año nuevo, y, fíjate que yo pensaba que sería uno de los mejores de mi vida y sin embargo no podria haberlo empezado peor: dos pérdidas de esas sin despedida. Muy triste y muy doloroso pero tan cierto como que el agua cae del cielo. Además, por si no fuera poco, ha habido otras cuantas pérdidas aunque en este caso con despedida, con frialdad y con razones (pero con excusas también). Con muchas ganas de representar al orgullo y a la soberbia, y con pocas ganas de hablar en nombre del perdón, de los recuerdos y de la amistad. Qué cosas... Es año nuevo, y, fíjate que yo pensaba dejar muchísimas cosas atrás y lo único que hago es acompañarme cada día de una reminiscencia nueva. Como un impulso nervioso que me cuesta mucho rechazar, como esos regalos antiguos que te da pena guardar en ese baúl del trastero. ¡Y yo que creía que la hoguera de año nuevo haría todo el trabajo por mí...! Como si ella me debiese algo, como si no tuviese bastante con los deseos del resto del mundo. El caso es que no ha hecho ni la mitad de lo que le pedí. Resulta que todo está del revés, justo como yo no quería que estuviese. Porque para estar del revés ya tenía bastante conmigo misma. ¡Mierda! Yo, ilusa como ninguna, creí que algo valía con desearlo con mucha fuerza; que ya me tocaba descansar, que ya me tocaba recibir algo de amor y de felicidad. Yo, soñadora y esperanzada incluso en momentos propios de una tragedia de Shakespeare, sigo aquí. Sigo respirando. Sigo viviendo. Sigo dando todo de mí misma. Sigo luchando. Sigo intentando cambiar este nuevo año que me ofrece la vida, aunque sólo sea por los que ya no pueden. Ahora tengo que vivir también la vida de alguien que no pudo y que irradió alegría en todos sus días. Y eso me da fuerza, eso me da aún más esperanzas, más ganas de luchar. Incluso con todas las adversidades que parecen llamar a mi puerta hoy en día, lo haré por él. Lo haré por todos ellos. Y sobre todo por mí, porque aún me quedan once meses de este nuevo año para hacerlo uno fantástico, uno de los que se recuerdan diez años después con más alegría que pena. Porque sí, es verdad, es año nuevo. Estamos a Enero de 2016. Pero para mí, mi nuevo año, no empieza realmente hasta Febrero. Esperen y vean... Que entonces sí que llega lo bueno. 


B r a v e


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