No. Lo siento, pero no. Quiero ser única en tu vida. De alguna forma u otra, creo que siempre lo fui. O al menos eso es lo que mi yo interior, ese que aún te desea, quiere pensar. Y quiero que, si me alejas de tu vida, al menos me recuerdes así, como alguien especial. Quiero que,
No. Lo siento, pero no. No quiero que haya ninguna otra que te haga sentir igual. Espero, y le rezo a la luna todos los días, por que no vaya otra a ocupar mi puesto. Espero, y le pido al sol nada más amenecer, que te cuide bien y te ayude a aclarar las ideas. Pero que casi todo lo hagas tú solito. Y que si alguna vez necesitas a alguien para aclararte aún más, allí estaré yo. Como antes, como siempre. Déjame ayudarte a decidir si esto es lo que realmente queremos, déjame pensar por ti, déjame decirte que todavía hay algo que tenemos pendiente y que yo lo tengo clavado en el pecho tanto como tú (o algo más). Déjame... Dejáme decirte, tocarte, hacerte, quererte. Pero no me dejes a secas. Ni a solas. Ni a sol ni a sombra. No me dejes. O regresas o vuelves... Y sí, sé que son sinónimos. Sé que no te doy muchas opciones, pero las que te doy son sinceras, son reales y son sanas. Y sé que todo esto es egoísta, y lo siento, pero no puedo evitar serlo cuando se trata de ti.
Y esto es así ahora, fue así antes y será así siempre. Y lo sabes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario