domingo, 27 de septiembre de 2015

Resaca de pensamientos con un poco de nostalgia.

No sé si hoy escribo porque realmente te echo de menos o porque, tristemente, me siento muy sola en esta noche de domingo. O en todo el día. Hoy es uno de esos domingos en los que me invade por completo la soledad y me dice que quiere ser mi mejor amiga. Es uno de esos domingos en los que la inspiración está un poco perezosa y se enfrenta a mis ganas de escribir (que son muchas y tienen más fuerza que nunca). El caso es que, a falta de hablar contigo, escribo mucho más que antes. Mi inspiración te quiere agradecer que no fuera lo que pudo ser porque, aunque yo esté bastante rota por dentro, todo esto me ha llevado a escribir. Dios, ¡cuánto he escrito! Es un poco triste ya que son cosas que tú jamás leerás o sabrás pero que, de una forma u otra, pienso que las escuchas. Aunque tan sólo sea en tus sueños más locos. En esos que te hacen levantarte con resaca de pensamientos. En esos que a veces confundes con pesadillas. Esos sueños que parecen no tener ni principio ni final, ni sentido ni lógica. Esos sueños... ¿Sabes que tú apareces en los míos? No sé cuál es la razón, pero lo haces. Me visitas mucho últimamente y, para mal o para bien, no sabes lo bien que me sienta saber de ti, volver a verte, poder sonreírte de nuevo... Aunque luego me despierte y sepa que todo eso no es más que un sueño que jamás se cumplirá. Espero que... Quiero decir... Pienso... Deseo... Agh. Lo siento, a veces mis palabras se atragantan al recordar todo esto. Sólo quería decir que... Ojalá tú también sueñes a veces conmigo, y comprendas que en realidad también me echas de menos; ojalá te invadan todos nuestros secretos, todas nuestras bromas, todos nuestros abrazos... Ojalá, y aunque sólo sea en sueños, te duela el estómago tanto como me duele a mí cada vez que te veo sonreír en los míos. Porque jamás una sonrisa me había transmitido tanto al mismo tiempo.



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