Dicen que en esta vida, al final del camino, lo más importante eres tú. La única persona que te queda eres tú. Que por eso a veces no está bien encariñarse con la gente, que a veces es mejor no querer. Para evitar ese sufrimiento tan innecesario. Pero, joder, ¿por qué no te dicen cómo evitar querer a alguien? ¿Cómo se hace eso? ¿Qué es eso de no querer, de no amar? A mi parecer es imposible. Es imposible no tener las ganas de abrazar a una persona que te ha hecho sonreír cuando más lo necesitabas. Que toda acción necesita su agente, y que si no tenemos agente, los pacientes nos morimos. Es imposible no mostrarle cuán importante es para ti, es un acto reflejo. Lo hacemos sin pensar. Porque sí, porque nos sale, porque a veces necesitamos gritarle al mundo entero que somos felices, que es gracias a ellos y que queremos darles las gracias. Es imposible no querer a nadie, así como no mostrárselo de vez en cuando tampoco. Se nos escapa esa sonrisilla de complicidad, esa mirada que se sonroja y se desliza hacia al suelo mientras piensa "gracias, ahora estoy mejor".
Pero es que, en el fondo, tienen razón esos que dicen que al final sólo nos tenemos a nosotros mismos. Porque a fin de cuentas, tristemente, la persona que abraza la almohada por la noche eres tú; la persona que te aguanta veinticuatro horas al día siete días a la semana, eres tú; la persona a la que ves en el espejo nada más levantarte, eres tú; esa persona a la que le diriges las cartas que escribiste pero nunca enviaste, en el fondo, eres tú. Que en un futuro, quizá, la persona con la que ahora te ríes, sea un desconocido; la persona a la que ahora abrazas; sea un desconocido; la persona a la que ahora besas, sea un desconocido; la persona a la que ahora le dices "gracias", quizá (sólo quizá) te acabe diciendo "adiós".; porque, quizá, aquella sonrisa tenía que ser la última. Sin embargo, tú, con tus más y con tus menos, con los errores que fueron experiencias y con las locuras que fueron aventuras, seguirás siendo tú y seguirás estando ahí para ti. Así que, piensa en esto y hazle un favor al mundo: quiérete un poquito más, mímate de vez en cuando. Es un asco sentirse solo, pero a veces viene bien estar en soledad. Porque, en el fondo, tú eres lo que más necesitas para sentirte vivo y ése es un derecho que nadie te puede quitar.

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