Sed el cambio que queréis ver en el mundo.
miércoles, 18 de marzo de 2015
Be the change you want to see in the world.
Llevaba casi un mes sin escribir. Creo (o supongo) que es porque estaba más o menos feliz. Feliz en el sentido de que estás de buen humor aunque no sepas muy bien por qué, aunque haya pequeñas cosas que te quieran molestar y te arañen el corazón por dentro. Aunque sepas que están ahí, haces como que las ignoras, levantas la cabeza y estás "más o menos feliz". Así estaba yo. Estaba. ¿O estoy? No lo sé. Creo (o supongo, de nuevo) que cuando pasa un tiempo las cosas acaban cayendo por su propio peso y explotan. Explotan de tal manera que hasta la más mínima cosa nos hace daño. Desconozco la razón pero creo que estallan porque llevas tanto tiempo ignorándolas que ellas, esas pequeñas cosas malas, se sienten mal también. Porque a nadie le gusta ser ignorado. Y es entonces cuando tienes que hacerles caso, cuando tienes que prestarles atención, cuando tienes que centrarte y empezar a agobiarte. Porque eso es lo que hacemos la gente buena (puedo sonar hipócrita o egocéntrica pero es que hay tanta maldad a mí alrededor que realmente me considero muy buena persona): por mucho que queramos pasar de un problema, de una persona, de una pequeña cosa mala, no podemos. Porque siempre le damos más importancia de la que debemos a todo. Porque esas pequeñas cosas se hacen grandes, nos comen con mucha facilidad. (Bueno, no es que hagamos demasiado por impedírselo, vaya). Porque cuando llevamos tanto tiempo guardándolas en un cajón, un día llegamos a casa y vemos que ese cajón ya no cierra por toda la mierda que hay en él y que, queramos o no, nos dé miedo o no, tenemos que empezar a limpiarlo sí o sí. Para que no nos convirtamos en basura, para que no seamos como ellos quieren que seamos. Debemos impedir que sus sucias motas de polvo, sus pequeñas bromas de mal gusto, sus indirectas malsonantes y todo lo negro de su vida llegue hasta nosotros y nos convierta en lo mismo que a sus dueños. Porque no somos robots, porque no queremos ser así de sucios, así de oscuros, maliciosos y perjudiciales. No queremos ser malos. Ellos son como el tabaco de perniciosos y van en grupos, en pandillas, sin separarse. como los cigarrillos. Llenos de mierda que envenena tu cuerpo a cambio de cuatro "jijis, jajas" que además de ser mentira, suelen ser a costa de alguien. Y luego estamos nosotros, que somos la nicotina, un parche por cada persona y, normalmente, acabamos tirados en el sitio que más cerca les pille porque somos demasiado buenos para su salud y ellos saben controlarse. Ellos no controlan una mierda. Ellos hacen daño y lo peor es que les da igual. Por eso, desde lo más profundo de mi corazón, quiero deciros que por muy mal que os haga sentir alguien a veces, no os convirtáis en ellos, no os rebajéis a su nivel, no critiquéis, no juzguéis. Y termino con una de mis citas favoritas:
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario