Me he cansado. Estoy harta. Como queráis decirlo. Me he cansado de tener que pedir perdón mil veces para complacer a otra persona. ¡NO LO SIENTO! No lo siento, ¿vale? Lo único que siento es que te moleste pero esta soy yo, soy así y no quiero cambiar. Soy como soy. Soy las palabras que suelto por la boca y soy las miradas que lanzo. Soy mi lado bueno y también el malo. Porque sí, porque todos tenemos un lado malo. Soy impulsiva, infantil, sensible y me enfado con facilidad. Pero no voy a cambiar porque no pretendo ser perfecta. Quiero que quede claro: ni quiero ni voy a cambiar. Si quieres estar en mi vida, tienes que saber aceptarme tal y como soy y tienes que saber estar en ella SIEMPRE (aunque eso sea mucho tiempo), no cuando te apetezca.
Me he cansado. Estoy harta. Como queráis decirlo. Estoy harta de tener que dar explicaciones a gente que no se merece ni una. No tengo porque dar explicaciones sobre mi vida. Hago lo que quiero, cuando quiero y como quiero. Como deberíamos hacer todos. ¡Somos libres, joder! (En la medida de lo posible, claro. No quiero hablar de la alienación ahora). Somos libres. Pero, ¿por qué estos días me estoy sintiendo como una esclava? ¿Por qué siento que la gente sólo me quiere cuando a ellos les apetece y para lo que a ellos les apetece? Soy dificil, soy complicada. Supongo que todos los somos un poco. Y quizá yo lo soy un poco más. Pero si una vez me aceptaron, si una vez me quisieron, ¿por qué ahora no? Yo no he cambiado, ni quiero hacerlo. No está en mis planes cambiar. Pero sí está en mis planes dejar de preocuparme por gente que no se preocupa por mí. "No esperes menos de lo que te mereces" me dijeron una vez. Bueno, prefiero no esperar nada de nadie (ni de nada en general) para no llevarme sorpresas (mejor dicho, decepciones). Pero sé que merezco algo más que esto. Sé que merezco a alguien que dé por mí lo mismo que yo doy por ellos. Merezco a alguien que no sobrevalore el término amistad, que no lo deje escapar, que no se le escurra entre los dedos. Merezco a alguien que valore la amistad como un gran tesoro, que es lo que es. Merezco a alguien que me valore lo mismo que yo a él/ella. Merezco a alguien que me cuide como yo cuido de los demás. Y lo digo hoy, lo digo ahora, y espero cumplirlo mañana... No pienso cuidar de nadie que no cuide de mí. No pienso dar más de lo que recibo, pero tampoco menos, por supuesto. Igualdad se llama. O eso dicen. O eso quiero creer.

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