miércoles, 26 de febrero de 2014

It's all about the climb.

Una de mis canciones favoritas dice "there's always gonna be another mountain, I'm always gonna wanna make it move, always gonna be an uphill battle, sometimes I'm gonna have to lose". Esa canción tiene razón. Siempre, repito, SIEMPRE va a haber otra montaña y vamos a quererla mover, vamos a querer luchar, vamos a hacerlo y sí, es cierto, algunas veces vamos a tener que perder. Pues bien, no importa. No importa si perdemos o si ganamos, no importan las victorias ni las derrotas. Importan las cosas que aprendemos en esa guerra, importa ver cómo crecemos a lo largo de esa batalla, cómo damos todo de nosotros mismos, cómo nos esforzamos. Lo que importa es, que a pesar de haber perdido, sepamos que hemos hecho todo lo posible y que hemos puesto todas nuestras fuerzas en ello. Lo que importa es saber que hemos luchado, que no nos hemos rendido. Eso es lo que verdaderamente importa. Nadie dijo que la vida fuese algo fácil o que la vida consistiese en ganar. La vida consiste en vivir y para ello hay que saber perder de vez en cuando. El que siempre gana nunca aprende, nunca comete errores, y por lo tanto... Nunca llega a vivir del todo.


It's all about the climb.

sábado, 22 de febrero de 2014

Everything happens for a reason.

Un viaje por carretera. Los rayos de sol entran por mi ventanilla. Nunca me gustó el sol. No me gusta el calor, el sofoco, el agobio, la presión. Me da dolor de cabeza. Me molesta. Pero por primera vez siento que necesitaba un poco de luz y color. Supongo que siempre seré más de lluvia y de gotas en el cristal pero siempre viene bien ver un poco de arco iris. Y no voy a mentir, me asusta mucho todo esto. Me asusta sentirme bien. Me asusta no preocuparme tanto por las cosas. Me asusta pensar sólo en divertirme. Me asusta sentir paz conmigo misma. ¿Por qué? Porque no se cuándo vendrá la caída. Mi vida es una montaña rusa. Y sigue y sigue... Sube y baja, sube y baja, pero nunca se mantiene. Por eso me asusta. Pero el hecho de que esté asustada por tener unos buenos días después de haber tenido unos meses malos no quiere decir que no lo esté disfrutando. Todo lo contrario. Lo estoy aprovechando muchísimo por si acaso vuelven meses malos. Pero, ¿sabéis qué? No debéis tener miedo a sentir, a dejar entrar un poco de felicidad en vuestra vida. No hay que tener miedo. El miedo es la fuerza más poderosa que hay... Enfrentáos a vuestro mayor miedo, y después de eso, el miedo no podrá hacer nada. ¡Disfrutad de los buenos días y aprended de los malos! Todo pasa por alguna razón, aunque a veces no sepamos verlo. Esto es vivir... Sentir todo tipo de emociones sin saber cuándo, ni cómo, ni porqué. Porque tanto lo bueno como lo malo nos hará sentir vivos. Y por eso merecen la pena las lágrimas y los errores, tanto como las risas y los buenos recuerdos.

Everything happens for a reason


Y llegó el último segundo de la canción...

viernes, 7 de febrero de 2014

3AM.

Le gusta la noche.
Adora la noche.
Todo se hace más profundo.
Más intenso. Más brillante.
Son las 3:00 AM.
Ella da un trago más a su copa de vodka-limón.
Y otro.
Mira por la ventana.
Suspira.
Otro trago.
Y otro.
¿Cuándo va a acabar esto?
Piensa, y se pregunta,
y se vuelve a preguntar.
Preguntas sin respuesta.
Preguntas sin sentido.
La noche es silenciosa,
pero su música rompe ese silencio.
Ahora se siente un poco menos sola.
3:04 AM.
La canción de su vida termina.
Su copa también.
Y su corazón se hace un poco más pequeño.
Vuelva a mirar por la ventana.
Suspira de nuevo.
Una lágrima asoma por su mejilla.
Y otra.
Una más.
Caen y caen...
3:30 AM.
Las gotas de lluvia chocan contra el cristal.
Ella choca contra su mente.
Exhala un último suspiro y,
duerme.
4:00 AM.
Y llegó el último segundo de la canción...

sábado, 1 de febrero de 2014

Hey, soul sister.

¿Por qué cuesta tanto abrirse a alguien? ¿O por qué cuesta tan poco abrirse a alguien pero tanto cerrar esa herida que nos dejan con el paso del tiempo?
Cada vez que nos abrimos a alguien y le entregamos una parte de nuestro corazón le estamos entregando una parte de nosotros mismos que probablemente nunca podramos recuperar... Ellos se quedan con ese trocito de corazón: unos lo retuercen y aprietan hasta que ese trozo deja de bombear sangre, otros lo cuidan y acarician y le dan parte de su sangre para que siga funcionando, otros simplemente lo tiran a la basura y otros lo dejan en una estantería para no perderlo nunca pero tampoco para acordarse de él...
Cada vez que nos abrimos a alguien y le entregamos una parte de nuestro corazón le estamos dejando entrar en nuestra vida, le estamos dando un poder que será sólo suyo y tendrá dos opciones: usarlo bien o usarlo mal. Si lo usan bien, nadie hará daño a nadie y se disfrutará de esa compañía como si no hubiese mañana. Si lo usan mal, todos se harán daño y se querrán destrozar hasta que no quede ni rastro de ninguno...
La gente siempre nos deja, siempre dejan un hueco en nuestro corazón cuando se van. Es cierto.
Pero a veces se nos olvida que hay gente que sabe volver. 
O aparece otra gente que llena ese vacío. (Aunque he de decir que nunca lo pueden llenar del todo pues cada persona es un mundo distinto)
El caso es que... Por mucho que la gente nos haga daño y se vaya siempre acabamos abriéndole nuestro corazón y la puerta de nuestras vidas a alguien... A alguien nuevo o a uno que se fue pero supo cómo volver. 
El mundo sigue siendo redondo.
Y gira.
Y gira.
Y no va a parar por ninguno
de nosotros.

Y llegó el último segundo de la canción...