domingo, 21 de diciembre de 2014

Peter Pan.

Quería saber que se sentía cuando sabes que tienes a ese alguien siempre dispuesto a hacer todo por ti, cuando entiendes todas esas canciones de amor empalagosas que repiten una y otra vez en la radio, cuando lees una novela romántica y no quieres cambiar esa novela por tu vida real, cuando puedes disfrutar de una buena película abrazada a ese alguien... Quería saber que se siente cuando eres feliz sólo con saber que esa persona se encuentra en tu vida, que está a tu lado nada más despertar, que te hace reír con la más mínima tontería, que te hace entender el significado de una rosa, que te hace ver que una pizza sabe aún mejor compartida, y que los domingos no son tan malos si le tienes cerca.
Necesitaba saberlo.
Y cuando aún no sabía que necesitaba saberlo... Apareció él.
Apareció él y me hizo entender todas esas cosas con tan solo una simple mirada. No sabía de verdad cuál era el significado de la palabra amor, hasta que apareció él, haciéndome entender todo ello antes de tiempo. Me sonreía, me apoyaba, me animaba, me hacía realmente feliz.
Y entonces lo supe.
Él era mi roca. Él era mi protector. Era mi Romeo, escalando todos los balcones que hicieran falta para verme. Era mi Jack Dawson, revolucionando mi vida de arriba abajo para que supiera de verdad cómo era vivir. Era mi Peter Pan, haciéndome sentir inmortal y siempre, siempre una niña.
Era él. Me daba cosas que nadie me había dado antes. Y yo hacía lo mismo por él. Porque entonces comprendí que ya no sólo tenía que cuidar y proteger mi corazón, sino que también tendría que cuidar y proteger el suyo, que para mí era igual de valioso. Lo sabía, lo sentía.


Pero no podía verle.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Condicional de condición.

El ser humano puede llegar a ser tan estúpido que se pregunta más de diez veces al día: ¿y si...?
Putos "¿y si...?".
Putos condicionales.
¿No veis que la propia palabra nos está avisando? CONDICIÓN. Cada "¿y si...?", "¿podría...?", ¿debería...?" lleva una condición detrás. Una mala condición. Otro corazón roto y descompuesto, otra mentira (normalmente hacia uno mismo), otro problema, otro dolor, otro fuego que quema por dentro y arrasa con todo, otras manos que retuercen nuestras entrañas, otra voz que se repite constantemente en nuestra mente, unos latidos más l e n t o s, unos días más grises, unas lágrimas... No, no más lágrimas. Porque ya no quedan.
Deberíamos dejar de preguntarnos "¿y si...?". Son preguntas que sólo hacen que nos recorramos el mismo laberinto de nuestra mente una y otra y otra y otra vez. Nos corrompen, y también nos rompen. Nos destrozan y limpian nuestros trozos sin que quede nada de nosotros. ¿No os dais cuenta de que esos "¿y si...?" son solamente sueños incumplidos, improbables, prácticamente imposibles? ¿No os dais cuenta de que esos "¿y si...?", sobretodo los del pasado, lo único que hacen es tragarse toda nuestra vida?
Dejemos de preguntarnos...
¿Qué habría pasado? ¿Cómo habría sido? ¿Y si lo hubiéramos hecho de esta forma? ¿Y si hubiera sido de otra? ¿Y si me hubiera callado? ¿Y si hubiese hablado? ¿Y si...? ¿Y si...?
Dejemos de preguntarnos.
Dejemos de hablar a cambio de condiciones.
Dejemos de preguntarnos.
Hagamos, sintamos, hablemos.
Pero no nos destrocemos.

What if...?

viernes, 5 de diciembre de 2014

Time.

A veces le echamos la culpa al tiempo de nuestros problemas. El tiempo es una putada, la verdad. A veces necesitamos más de 24 horas al día aunque sólo sea para tumbarnos en el sofá. El tiempo siempre nos parece poco, corto, intenso, fugaz. Pero en el fondo, después de todo, somos nosotros los que a veces decidimos perderlo y dejarlo ir. El tiempo es maravilloso detrás de su fachada de amargura. El tiempo corre y avanza para poder curar muchas heridas abiertas, heridas que están a flor de piel aún. ¿Y cuántas veces el tiempo ha curado nuestras heridas y no se lo hemos agradecido? ¿Cuántas veces ha convertido en cicatrices de guerra las heridas de bala que aún sangraban? ¿Cuántas veces nos ha ayudado a superar trances? ¿Cuántas veces...? Veces. Muchas. Tiempo. Siempre hablando del tiempo. Es curioso que el ser humano, siendo el único capaz de poder contabilizar el tiempo, es el que más asustado está por él. Somos conscientes de que el tiempo pasa, del tiempo que nos queda (relativamente) y, aún así, nos asustamos y somos los que más lo perdemos. A ti, que ahora mismo estás leyendo esto... Espero que esta lectura te haya gustado porque has empleado unos 5 minutos de tu vida en leerla (lo cual agradezco de veras). Pero, ¿y si no te ha gustado? ¿Cuántas veces hemos hecho cosas sin fijarnos en que son unos minutos/horas/días perdidos? ¿Cuántas veces hemos desaprovechado una hora en hacer algo que no nos gusta en vez de salir ahí fuera y atrapar cada segundo que pasa? El tiempo no tiene la culpa de nada. El tiempo es fugaz, sí, pero tienes dos opciones: o corres tú mismo y lo alcanzas, o te quedas ahí quieto y esperas a que se te escape de las manos... 

sábado, 27 de septiembre de 2014

Changes, chances.

Quiero pedir perdón porque estos días he estado bastante desaparecida. Es lo que suelen tener las mudanzas y los cambios... Mi vida universitaria acaba de empezar... Pero no es lo único, los cambios siguen sucediendo. Aún me cuesta creer dónde estoy. Aún me pongo nostálgica si miro hacia atrás y veo todo el recorrido que he hecho, todo lo que he conseguido, todas las cosas que he pasado.  Llevo toda mi vida esperando este gran cambio y ahora que está aquí, me cuesta hacerme a la idea. Estoy asustada, sí. Mucho. Pero eso no significa que no esté preparada o que no lo desee tanto como antes. De hecho podría decir que lo deseo cada vez más y más. Y cada vez que creo que ya no puedo necesitar este gran paso más, algo ocurre en mi vida, algo se acciona en mi pequeño universo que hace que rectifique. Siempre se puede desear más y más… El deseo no tiene límites.
 Estoy estudiando la carrera que siempre he querido (Filología Inglesa, por si queréis saberlo) y, a pesar de que es un gran reto, pocas cosas me hacen tan feliz como eso. Llevaba mucho tiempo esperando un cambio de aires, una especie de milagro que hiciese girar mi vida unos 360º y, de momento, no puedo quejarme. No todo es bueno, no todo es felicidad y diversión. Los cambios siempre conllevan cierta responsabilidad  y cierta madurez pero incluso con todo ello puedo decir que estoy feliz, estoy contenta y muy emocionada por esta nueva etapa. Que venga lo que tenga que venir, que aquí estaré yo a pie de cañón. Aquí estaré yo, dispuesta a darlo todo, a dejarme la piel en el camino… Que aún me queda mucho por recorrer y estoy segura de que este gran paso no es ni de lejos el más grande que me espera en mi vida.