Pero, sin embargo, incluso cuando ya he aprendido la lección y he remendado algunos errores, hay días en que cuesta vivir el momento al cien por cien.
Hoy es uno de esos días.
Hoy es uno de esos días que saben a domingo, que huelen a mudanza, que tienen como banda sonora una alarma establecida para sonar a las 8 de la mañana.
Hay días que se atragantan, que se juntan con ese nudo que tenías en el estómago desde varios días. Y eso sólo lo soluciona el tiempo. Por eso, hay días en los que sabes que es mejor no haberse levantado y, por mucho que lo intentes, no hay momento que valga. Ni Carpe Diem ni nada. Que no. Que hay días que se atascan, que no avanzan, que parece que no dejan a la Tierra girar. Días sin luz, días que se nublan.
Hoy es uno de esos días.
Un día triste. Así de simple y así de complicado a la vez.
Como cuando el jugador icono de un equipo se marcha a otro tras haber creído que terminaría su carrera en el primero.
Como cuando el cuadro más famoso de un museo, de repente, empieza a envejecer.
Como cuando tu libro favorito deja de desprender ese olor tan característico.
Como cuando desde tu habitación no puedes ver la Luna.
Como cuando olvidas la voz de aquella persona que siempre querías a tu lado.
Como cuando tú no vuelves y sin embargo siempre estás presente.
Como cuando todos se han marchado.
Como cuando algunos no van a volver.
Como cuando te sientes solo.
Como cuando siempre.
Como cuando nunca.
Como cuando hoy.
Porque hoy es uno de esos días. Pero mañana ya será otro.
![]() |
| (Ashley Moore) |

No hay comentarios:
Publicar un comentario