sábado, 9 de abril de 2016

MARWAN.

La noche del 7 de Abril tuve la gran oportunidad de disfrutar del que es, hasta ahora, mi mejor descubrimiento musical (y literario) de este año. Alguien que me ha inspirado y curado desde que lo escuché (y leí) por primera vez. Y por casualidades de la vida, pude escucharlo en directo y despedir con él su álbum "Apuntes Sobre Mi Paso Por El Invierno". 
Este pedazo de artista se llama Marwan y esa noche descubrí que su nombre no se pronuncia /margüan/ sino que es /maruán/. Pero no sólo descubrí eso. Descubrí que debajo de su música azucarada, hay un hombre con un impresionante sentido del humor. Él justifica ese sentido del humor como una acción "para evitar que venga la policía y me detenga y me acuse de suicidio colectivo". Y, desde luego, que si su propósito es hacer reír a la gente y llenarlos de felicidad, lo consigue al cien por cien. O más.
También descubrí que tuvo una relación donde estaban bien los primeros días de la semana pero tenían que hablar cuando llegaba el viernes y que su mejor respuesta para esas conversaciones que todos queremos evitar era "what the fuck?". Y es que también le gusta traducir al inglés todos los títulos de sus canciones antes de cantarlas, por si acaso algún estudiante de Erasmus se encuentra disfrutando de su concierto.
Ahora sé también que es vergonzoso, que alguna vez fue inseguro pero que aprendió a quererse y aceptarse tal y como es, y que además es sobre todo sensible a las emociones corporales de la gente en sus conciertos y por eso necesita ver a todo el público dándolo todo, ya sea haciendo un corazón con la mano, llorando, sonríendo o volviéndose fan del heavy metal por un segundo. Yo formé parte de todas esas emociones porque cada canción y cada segundo del concierto me hacía sentir algo diferente y, por ello, le estoy enormemente agradecida.
Ahora muchas de sus anécdotas también son mías. ¡Y qué bonito, y qué divertido! Porque ahora sé que en un fiesta sorpresa pensaron que, además de cantante y escritor, cuando no se encuentra cerca de la guitarra o del papel, era aquel "camarero de este garito". Y sé que es verdad porque su mejor amigo, Lucas (también conocido como Pez Mago o "panthom artist" / "artista fantasma" desde aquel concierto en Salamanca) se empezó a reír antes de que Marwan contara la historia.
Ahora sé que también le encanta hacer el tonto, que te invita a chocar tus dientes al final de una canción, que improvisa cualquier tema en cuando toca unos acordes, que le encanta moverse en plan sensual cuando canta su amigo y que te hará creer que va a cantar Corazón Latino en vez de una de sus canciones. También hace amago de empezar a cantar cuando sólo va a suspirar para dejarte con ganas de más. Eso sí que se le da bien: dejar con ganas de más. Porque a mí me dejó con ganas de más en cuanto acabó el concierto, y eso que nos regaló tres canciones más. Así, por nuestra cara bonita. Y ahora quiero más. Ahora quiero volver a escucharle, volver a verle, volver a disfrutar de él teniéndolo tan cerca como pude (afortunadísima me siento por ello). Porque pude mirarle a los ojos, pude sonreírle, pude decirle con una mirada todo lo que él me hacía sentir en esos momentos. Y qué bonito, joder.
Sé que quiere un mundo mejor, más bonito, más agradecido y que él tiene muchas propuestas para ello, pero lo que no sabe es que él ya lo hace mucho mejor cuando nos recita uno de sus poemas. Al igual que Lucas. Y que también es una joya poder escucharlos con tanto sentimiento en directo.

Pero lo más bonito de todo fueron sus palabras hacia nosotros: «Qué noche más preciosa en Salamanca... Fue maravilloso poder cantar para vosotros. Siempre salen conciertos bonitos aquí. Ojalá nos volvamos a ver pronto con nuevas canciones y nuevas historias». Pues sí, tienes razón. Fue una noche preciosa y las gracias se quedan cortas. Maravilloso es oírte cantar, maravilloso es tenerte así de cerca (¡salir en la foto!, que me cures el alma, que me despojes de todos mis malos vicios, que hagas cicatrizar a todas mis heridas, maravilloso es que te rías, y nos hagas reír; que nos enseñes, nos aconsejes, que seas pura terapia para el corazón. Eres uno de mis mejores descubrimientos y te estaré eternamente agradecida por la noche que viví ese jueves. Me diste demasiada vida en un espacio de tiempo reducido. Y lo más bonito de todo, es cuando recordamos los conciertos como si fueran un sueño. Así recuerdo el tuyo, así lo recordaré siempre. Por tu magia, por tu poesía, por tu voz y por volvernos a encontrar muy pronto...
GRACIAS ‪#‎MARWAN‬.


Ser feliz es entender que ahora es el mejor momento.


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