viernes, 18 de julio de 2014

Algún día echarás de menos todo eso que nunca creíste que se iría.

Creo que, hoy en día, la gente da muchas cosas por hecho. Damos, incluyéndome a mí, mejor dicho, las cosas por sentado. Creo que no nos preocupamos de verdad de muchas cosas. Olvidamos cuidar ciertas cosas por el simple hecho de acostumbrarnos a que estén ahí, y por cosas me refiero también a personas. Decimos muchos "gracias" pero pocos son de verdad porque, ¿cuándo fue la última vez que alguien te ayudó de verdad a superar un mal momento? ¿Cuándo fue la última vez que alguien te agradeció el hecho de que estuvieses a su lado? Podemos pensar "bueno, ¿para qué darles las gracias si es algo que los amigos, se supone, que deben hacer simplemente por serlo?". Es cierto. No deberíamos darles las gracias a nuestros amigos por ayudarnos porque se supone que ellos son nuestros amigos, entre otras cosas, para estar ahí, con nosotros, en los momentos difíciles especialmente. Pero creo que a veces la gente no valora demasiado a sus amigos. Creo que deberíamos demostrar mucho más y hablar mucho menos. Nos acostumbramos a que estén a nuestro alrededor, en los momentos buenos y en los no tan buenos; nos acostumbramos a ello y no nos preocupamos en pensar "¿y si algún día dejan de estarlo?"; nos acostumbramos a sus clichés para animarnos, a sus intentos de hacernos sacar nuestras mejores sonrisas, nos acostumbramos a ellos, pero algún día (y puede que no tarde mucho en llegar), si no los cuidamos, si no les demostramos que de verdad agradecemos lo que hacen por nosotros, si lo damos por sentado..., algún día ellos van a dejar de estar ahí y es entonces cuando echaremos de menos todo aquello a lo que estábamos acostumbrados, y, dejadme deciros que, pocas cosas son peores que echar de menos algo que formaba parte de tu rutina diaria. Hay muy pocas cosas que duelen tanto como echar de menos algo que nunca creerías que se iría.



domingo, 13 de julio de 2014

I'll just get lost again.

Hacía mucho tiempo que no escribía. Supongo que el calor y el verano no hacen que piense en escribir, pero por alguna razón (de hecho son varias) hoy vuelvo a hacerlo. No sé muy bien por qué, ya que creo que nadie me lee, pero como dije en mi primera entrada: yo escribo porque me hace sentir bien, me ayuda a desahogarme, me hace sentir menos sola. 
Últimamente mi vida se ha basado en girar y girar y presentar muchos cambios, no sé si para bien o para mal... Creía que de verdad todo empezaba a ser como yo quería que fuese pero estas últimas semanas no han sido demasiado buenas para mí. Aún quedan muchos cambios y presiento que todo lo que está por venir es bueno, que será bueno para mí y que de verdad necesito esos cambios pero... ¿Y si me equivoco? ¿Y si por alguna razón todo eso que creo que será bueno para mí será como estas últimas semanas? ¿Y si me estoy engañando de nuevo? No dejo de buscar razones que me hagan sentir bien. Es verano. Estoy de vacaciones. Tengo 18 años. Después de tanto desearlo, voy a vivir en otro lugar que no es mi pueblo. Voy a estudiar la carrera que quiero en la facultad más bonita de todo el país. Hace un año, cumplí uno de mis sueños. En Noviembre me voy de concierto. Voy a vivir en un precioso ático con una gran terraza. Voy a poder ver a mucha gente más a menudo. Voy a tener la oportunidad de conocer gente nueva. Sé que voy a aprender millones de cosas. Ahora mismo tengo bastantes razones para sentirme bien pero tengo otras tantas para sentirme mal y sentir que todas esas no sirven de nada, que en algún momento caerán... Porque todo cae al fin y al acabo. La lluvia cae, las lágrimas también y esa botella de vodka que te acabaste, por alguna razón, también acabó cayendo al suelo. Todo cae. Y sé que yo seré lo próximo en caer si no hago algo para evitarlo.