"Abréte un poco más", me dijo. Y yo, sin fiarme del todo, pensé que se refería a mis piernas. Pero él se refería a mi mente, a mi corazón, a mi persona. Y es que, al final, eso es lo más complicado. Dejarse conocer del todo, sin miedo. Sin miedo a que huyan, sin miedo a que se alejen sin previo aviso, sin miedo a lo que puedan pensar. Dar a conocer hasta tus entrañas. Eso es lo difícil. Pero es también lo que merece la pena. Por eso decidí dejarme llevar. Y fiarme cada día un poco más. Aún estoy en proceso. Pero supongo que lo más importante es empezar a intentarlo. Porque eso ya es un gran avance. Eso ya es un gran paso que no todos dan. Y es que, por mucho que yo quiera, es un poco complicado volver a entregar un corazón que, de hecho, aún no ha sanado del todo. Aún me cuesta creer que haya aparecido alguien que esté dispuesto a hacerme vivir en el presente y dejar a un lado el pasado. Un pasado que nunca se irá del todo. Un pasado que quizá regrese en un futuro. Y es esa duda la que me mata, la que me hace ir con cuidado, llevar conmigo siempre los pies de plomo, no entregarme del todo. Esa duda y ese dolor ya sufrido y bien pagado. Un dolor que quiero lejos, que no quiero revivir. El problema es que nunca seremos capaces de averiguar si merecerá la pena darlo todo. Porque cualquiera en cualquier momento nos puede fallar. Porque hasta la persona que menos me esperaba, lo hizo. Aunque al menos sabemos que sí seremos capaces de superarlo, de volver a ser fuertes, de seguir viviendo sin ese peso en el cuerpo. Quizá esa sea la señal que necesito. Darlo todo, sin saber si seguirá ahí mañana, pero sabiendo que yo volveré a sonreír aunque lo haga. Darlo todo, sin saber si tendré que echarle mucho de menos algún día, pero sabiendo que no me arrepentiré de nada por haberlo querido así ahora. Darlo todo porque existo, porque soy, porque estoy. Darlo todo porque una vez no lo di y de eso sí que me arrepiento. De no aprovechar las oportunidades que nos brinda la vida, de no saber ver que el mejor momento para hacer algo es siempre el que tenemos delante.
Así que ahora sí.
Ahora lo intento.
Me dejo conocer.
Me entrego.
Me voy.
Me pierdo.
Te encuentro.
Ahora, y no cuando sea tarde.
